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Flores que florecen (Emily C. Roach)

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Flores que florecen (Emily C. Roach)

Mensaje por Engel Wechsel el Dom Jul 24, 2016 12:42 am

Septiembre. Viernes, 17:30h.

«¡Hijo de puta, cobarde!», gritó Engel en su fuero interno cuando el Slytherin se fue corriendo y desapareció por una esquina demasiado deprisa gracias a sus largas piernas. De no ser porque habían oído a la profesora McGonagall hablando con alguien acaloradamente a saber lo que habría hecho Köller, pues hasta entonces lo había tenido acorralado entre su cuerpo y la pared y los forcejeos del Ravenclaw no siempre daban sus frutos completamente. La profesora de Transformaciones pasó por delante de él mientras parecía discutir con el sapo rosa, cosa que a Engel no le sorprendía. Minerva McGonagall era una mujer con carácter, pero justa y directa, mientras que la odiosa bruja de aspecto de anciana agradable que habían mandado los del Ministerio era una dictadora cuya actitud falsamente calmada crispaba los nervios, incluso a alguien como a Engel.

Y eso hacía que tuviese más ganas de fumar que de costumbre, lo cual era algo contraproducente no sólo por la obviedad de su estado de salud sino porque con la bruja asquerosa deambulando por allí le resultaba difícil fumar sin ser descubierto. Pero supuso que si estaba discutiendo con McGonagall le daría tiempo de fumarse uno, lo necesitaba debido a que la sola presencia de la propia Umbridge le daba asco y, antes de eso, estaba Alaric Köller. Ese psicópata que parecía ser el único que conseguía exasperar demasiado al muchacho de Ravenclaw. Así que comenzó a andar poniendo rumbo a la sala común de Ravenclaw, en la torre habilitada para la casa. Desde que vio cómo era Umbridge, Engel había empezado a dejar a menudo sus cajetillas de cigarrillos en el dormitorio, dentro de su baúl, pues si por algún motivo la bruja le revisaba los bolsillos en un momento al azar no vería lo que no tenía que ver. La paranoia de Engel aún no había llegado a su punto cúspide, pero estaba ahí.

Cuando sacó un cigarrillo de la caja se lo guardó en el bolsillo de la túnica y bajó las escaleras a paso ligero, sin correr, pero tampoco con lentitud. Una vez estuvo en los jardines, apartado del castillo, sacó de nuevo su cigarrillo —que estaba intacto— y lo encendió con su varita y un Lacarnum Inflamarae. Guardó su varita y dio una calada, cerrando los ojos, disfrutando de uno de los pequeños y pocos placeres de su vida.
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Engel Wechsel
Prefecto de 6º curso de Ravenclaw

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Re: Flores que florecen (Emily C. Roach)

Mensaje por Emily C. Roach el Lun Ago 15, 2016 5:53 pm

Las horas de clase llegaron a su fin tras una clase doble de Herbología, de la que todos salieron llenos de tierra, pero no tanto como yo, que parecía que, en lugar de meter en las macetas las plantas que nos habían dado, me había metido yo misma de cabeza en ellas. Salí del invernadero junto a Rosie, mientras trataba de quitarme la tierra húmeda de la ropa, aunque lo único que estaba consiguiendo era restregarla más y más, así que acabé por desistir y seguir andando junto a Rosie mientras hablábamos de la clase que habíamos tenido y los deberes que nos habían mandado para todo el fin de semana mientras íbamos camino a la sala común. Allí por suerte pude cambiarme de uniforme por uno limpio, aparte de soltar los libros y todas las cosas, siendo que hacer los deberes era lo último que me apetecía en ese momento. Mientras esperaba a que Rosalie se pusiera el uniforme del equipo de Quidditch para ir a su entrenamiento, saqué algunos dulces que había traído de casa, con la idea de ir a buscar a Engel después de haber acompañado a Rosie al campo.

Cuando estuvo lista, salimos juntas de la sala común, ella con su escoba al hombro y yo con una pequeña cesta en las manos donde llevaba los dulces que había llevado expresamente para compartir con Engel, aunque ya había comido unos cuantos con Rosalie, porque también quería invitarla, pero aún quedaban suficientes para poder servir de merienda para Engel y para mí. Antes de darme cuenta ya estábamos en la entrada del campo de Quidditch, así que tras despedirme de ella y ver cómo se perdía de vista en los vestuarios, me di media vuelta para volver al castillo, con la intención de buscar a Engel para pasar la tarde con él. Parecía que no estaba en ningún lado, y ninguno de sus compañeros a los que preguntaban sabían decirme dónde estaba, o el lugar donde lo habían visto por última vez estaba igual de desierto que muchos de los pasillos del colegio. Por fin, tras unos cinco o diez minutos de búsqueda, me encontré con un alumno de Gryffindor que me dijo que le había visto salir al jardín no hace mucho, así que tras darles las gracias, salí corriendo hacia los jardines, sujetando con fuerza la cesta contra mi pecho para no perderla por el camino.

Al llegar tuve que pararme un poco para recuperar el aliento y seguir andando, dejando de correr para poder buscarle mejor. Después de estar un rato caminando, alejándome del castillo, al fin di con él, fumando él sólo. Me acerqué despacio por un costado, esperando que me viera antes de llegar para no asustarle, pero aún así, al llegar a su lado di un brinco, escondiendo la cesta a mi espalda para intentar darle una sorpresa. -¡Engel, por fin! No te encontraba y nadie sabía decirme dónde estabas ¿Por qué estás tan escondido?- Me senté en el césped, colocando la cesta sobre mis piernas, aunque no se veía el interior por tener la tapa puesta aún.
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Emily C. Roach
Cuarto curso Hufflepuff

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